Mantener una rutina de tratamiento

Es importante seguir una rutina de tratamiento para la fibrosis quística

Ser totalmente adherente con los tratamientos para la fibrosis quística (FQ) puede ser complejo y requerir mucho tiempo. Es, por lo tanto, muy importante establecer y mantener una rutina diaria que te facilite tanto como sea posible seguir el tratamiento para la FQ y el programa de fisioterapia que te ha prescrito el médico.

Si llevas años lidiando con la FQ, probablemente ya tendrás una rutina establecida y estarás haciendo uso de parte o de todos los consejos que ofrecemos a continuación. No obstante, échales un vistazo. ¡Podrías descubrir algo nuevo!

Recuerda: Cada vez que tu médico haga un cambio en el tratamiento, es importante que te asegures de que cualquier cambio encaje con toda tu rutina de tratamiento para la FQ. El profesional médico o de enfermería que te trata estará siempre dispuesto a ayudarte – así que nunca dudes en pedirles consejo.

Consejos para establecer una rutina diaria de tratamiento para la FQ

1. Programa recordatorios en tu teléfono móvil/ o despertador

Pon alarmas que indiquen cuando debes tomar cada medicina y realizar otros tratamientos, por ejemplo, fisioterapia.


2. Organiza una rutina que funcione para todos los miembros de la casa

¡Implica a todos! Establece una rutina diaria que funcione tanto para ti como idealmente para todas las demás personas con las que convives, tales como tus padres, hermanos y hermanas, abuelos, tu pareja o compañeros de piso. Usar un diario compartido o un planificador de pared podría ser una forma sencilla y muy visible de mantener a todo el mundo informado sobre quién está haciendo el qué y cuándo.

Si tu rutina de tratamiento para la FQ también funciona para todos los demás afectados por tu enfermedad, es más probable que consigas no saltarte la rutina.


3. Empieza temprano

Levántate pronto para disponer de tiempo de sobra y de privacidad para tus terapias matutinas. Esto podría ayudarte a asegurarte de que tu rutina tenga un impacto mínimo sobre tu vida diaria fuera de casa.


4. Sé organizado

La organización es la clave para lograr que tu rutina de tratamiento para la FQ sea una parte normal de tu vida diaria. Podría resultar de ayuda:

  • Comprobar las condiciones de almacenamiento requeridas para cada medicina.

  • Mantener todas o al menos la mayoría de tus medicinas en un solo sitio.

  • Supervisar las reservas que tienes de todas tus medicinas, incluyendo materiales para los tratamientos de la FQ

  • Asegúrate de que nunca te quedas sin tratamiento para la FQ.

  • Toma medidas para recibir recetas de sobra de tus diversas medicinas antes de que se agoten tus reservas actuales.

 

Mantener una rutina

Por muy bien que establezcas una rutina de tratamiento para la FQ, los imprevistos de cada día podrían hacer que en ocasiones resulte muy difícil seguir escrupulosamente esa rutina. No obstante, es importante que sigas tomándote el tratamiento para la FQ correctamente, tal y como te lo prescribió el médico, todos los días sin excepción.

Aunque te sientas bien o no te encuentres mejor después de empezar un tratamiento nuevo para la FQ, es importante para ti seguir tomándotelo correctamente como parte de tu rutina.

Piensa en cómo tus amigos, familiares y compañeros de piso pueden ayudarte a seguir sin falta tu rutina de tratamiento. Esta red de apoyo podría ayudarte:

  • Actuando como recordatorio o soporte de respaldo para ayudarte a asegurarte de que sigues tu rutina de tratamiento.

  • Efectuando simples comprobaciones visuales por la casa, como comprobar que has usado tu nebulizador a las horas correctas, en función de si tu equipo se ha lavado y se ha puesto a secar.

  • Hablando sobre cualquier cosa que te preocupe y ayudándote a compartir la responsabilidad de detectar riesgos para tu rutina de tratamiento.

Es bueno estar pendiente de las cosas que podrían alterar potencialmente tu rutina de tratamiento para la FQ y ser proactivo cuando se trata de evitar que se produzcan.

 

Grandes cambios vitales

Los grandes cambios vitales como mudarse de casa, empezar en un nuevo colegio o universidad, conseguir un nuevo trabajo, o incluso la transición de la atención médica pediátrica a la de adultos, podría alterar tu rutina de tratamiento para la FQ.

Si bien es difícil predecir exactamente qué es lo que cambiará en estas situaciones, intenta anticiparte y pensar en la mejor manera de adaptar tu rutina de tratamiento para la FQ. El estar preparado puede ayudar a que la transición sea lo más leve posible.

Si estás empezando el instituto, universidad o a trabajar es importante que tu profesor o jefe entienda tus necesidades específicas y cómo puede ayudarte.

 

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